| Mejoremos
la inclusión social
Tenemos que prepararnos para que todos los argentinos tomemos
conciencia del gran desafío que nos espera, particularmente
a los docentes técnicos, a los dirigentes de las ONG
y a los empresarios, iniciando un proceso muy amplio de creación
de microempresas con trabajos productivos y sustentables tendientes
a lograr un trabajo social real y no una mera contención.
De
nada vale repetir todo lo que se a dicho acerca de la prioridad
de inclusión Social que tenemos como Nación,
porque nunca tantos han trabajado durante tanto tiempo para
decir tan poco y… realizar menos, todos sabemos la gran
diferencia que existe entre las dos clases sociales que supimos
conseguir: “los unos y los otros”, y que desgraciadamente
son “los pocos” que se hacen responsables de la
mutación social que estamos viviendo, pienso que esta
realidad es como Siberia que todos saben donde queda pero
que nadie quiere ir.
También
es cierto que solo con una serie de acciones mancomunadas
desde distintas perspectivas y enfocadas a los sectores con
más necesidades lograremos una inclusión social
más efectiva.
El problema es muy serio , cuando se calcula
que en nuestro país hay seis millones de personas que
trabajan en negro o no trabajan, durante años se probaron
cientos de formas y proyectos, que por lo visto no dieron
resultado, pero creo que no tenemos tiempo de analizar las
causas ni de buscar culpables, solo tomemos los efectos y
con la sociedad en su conjunto busquemos como organizarlos
para llegar a un entendimiento y volver a sus raíces
si es necesario, tomando como punto de partida la capacitación
de oficios que generen productos que tengan un mercado sustentable.
Desde
CAMRA elegimos la inclusión de los sectores que son
puntales para el desarrollo del programa de “Arquitectura
Social”, bajo el lema – Escuela, Empresa, CAMRA,
donde nuestra visión es el capitalismo social, y para
quien no lo acepte, que nos explique como podemos dar una
respuesta social sin capital o sin dinero?.
Solo se trata de aplicar la creatividad empresarial y la materia
gris de los docentes técnicos capacitando a jóvenes
entre 18 y 25 años con programas informales y puntuales
en la producción, acompañado de una conscientización
del alumno y de su grupo familiar.
El acelerado ritmo de innovación sin
visión por la recuperación inmediata del país,
ha conducido a la especulación y a la falta de incentivo
del individuo por progresar y cultivarse cada día más,
y lo único que se logro con el asistencialismo es borrar
la cultura del trabajo y el compromiso de cumplimiento de
nuestros inmigrantes.
Esta visión mejorara sustancialmente la problemática
del sector (en particular la de los jóvenes que no
tienen perspectivas reales de trabajo productivo), por tal
motivo tenemos que seguir avanzando en un proceso de mayor
integración de todos los sectores que entiendan que
“Estos son tiempos difíciles en los cuales
un genio desearía vivir, pero hemos aprendido por nuestras
vivencias que las grandes necesidades no requieren genios,
solo requieren grandes “ARQUITECTOS SOCIALES”.
Este
desafío exige, en primer lugar, una visión distinta
de los empresarios sobre una realidad que nos interpela, nos
exige liderar del sector productivo de la sociedad con nuestras
mejores capacidades y nos obliga a articular esfuerzo y gran
compromiso de todos los sectores involucrados. No tendría
sentido enfrentar individualmente y desorganizados semejante
desafío.
Y
para llamar las cosas por su nombre tomemos como visión
de a quienes tenemos que capacitar y conducir; solo conociendo
a las personas tendremos el éxito que pretendemos,
solo teniendo en claras algunas actitudes de la gente como
por ejemplo: Los argentinos somos hiperbólicos
y desmesurados, vamos de un extremo a otro con nuestras opiniones
y nuestras acciones.
Cualquier
argentino dirá que sabe como se debe pagar la deuda
externa, enderezar a los militares, aconsejar al resto de
América latina, disminuir el hambre en África
y enseñar economía en USA.
Los
argentinos tenemos metáforas para referirnos a lo común
con palabras extrañas.
Por ejemplo, a un aumento de sueldos lo llamamos "rebalanceo
de ingresos", a un incremento de impuestos "modificación
de la base imponible" y a una simple devaluación
"una variación brusca del tipo de cambio".
Todo esto ha producido una mutilación gerencial que
puede entenderse más cabalmente si se examina el ambiente
actual del liderazgo que nosotros lo resumiremos en tres contextos
principales: compromiso, complejidad y credibilidad.
Nuestra
premisa inmediata es manejar la credibilidad que solo la conseguiremos
con un serio compromiso de manejar la complejidad, para lo
cual nos hemos preparado durante el tiempo que duro la moratoria
social y que hoy es el día del compromiso de involucrarnos
y participar activamente para que no tengamos que arrepentirnos
en el futuro que nos queda por vivir.
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